Perseguir y alejarse
Una persona necesita hablar, resolver o recibir una respuesta cuanto antes. La otra necesita espacio y se distancia. Mientras más insiste una, más se aleja la otra.
A veces el problema ya no es aquello por lo que discuten. Es la forma en que terminan relacionándose cada vez que ocurre.
La terapia de pareja ofrece un espacio para comprender qué está pasando entre ustedes, identificar los patrones que se repiten y explorar una manera diferente de afrontar el conflicto, la distancia o una crisis.
Muchas parejas llegan a terapia no porque nunca puedan ponerse de acuerdo, sino porque sienten que han quedado atrapadas en una forma de discutir, alejarse o protegerse que termina repitiéndose.
Empiezan hablando de algo pequeño y terminan discutiendo sobre todo lo que está mal en la relación.
Una persona insiste en hablar mientras la otra se distancia, se cierra o evita la conversación.
Han dejado de hablar de ciertos temas porque sienten que cualquier intento termina peor.
Existe resentimiento acumulado por situaciones que aparentemente ya habían quedado atrás.
Hubo una infidelidad, mentira o ruptura de confianza y no saben cómo hablar de ello sin volver al mismo punto.
Ya no tienen claro si quieren reconstruir la relación o si necesitan empezar a pensar en cerrarla.
Una de las primeras cosas que buscamos en terapia es entender qué ocurre entre ustedes cuando aparece una situación difícil.
Una persona necesita hablar, resolver o recibir una respuesta cuanto antes. La otra necesita espacio y se distancia. Mientras más insiste una, más se aleja la otra.
Una persona intenta expresar una necesidad, pero la conversación llega en forma de crítica. La otra se defiende y ambas terminan sintiéndose poco escuchadas.
Los temas incómodos se posponen para no discutir. La tensión se acumula hasta que una situación aparentemente pequeña termina concentrando todo lo que no se dijo.
Después de una discusión logran volver a estar bien, pero el problema de fondo queda intacto y aparece nuevamente semanas o meses después.
Es ayudarles a mirar qué sucede entre ustedes cuando ambos intentan proteger algo importante.
Trabajo desde un enfoque sistémico. En terapia de pareja esto significa que no observo únicamente a dos personas por separado: también prestamos atención a la dinámica que construyen cuando interactúan.
Una reacción puede convertirse en el detonante de la siguiente. Una persona puede sentirse ignorada e insistir; la otra puede sentirse presionada y alejarse. Ese alejamiento hace que la primera insista todavía más. Con el tiempo, ambas pueden terminar sintiendo que el problema siempre es la otra persona.
Comprender el patrón permite mover la conversación desde “quién empezó” hacia preguntas más útiles: qué está intentando proteger cada uno, qué necesita y qué ocurre en la relación cuando esas necesidades chocan.
La Teoría del Apego también puede ayudar a comprender cómo experiencias y vínculos anteriores influyen en la manera en que hoy cada persona responde a la cercanía, el conflicto, el rechazo o la distancia.
No se trata de ganar la discusión. Se trata de entender qué ocurre entre ustedes cuando ambos sienten que están perdiendo algo.
El proceso se adapta a cada pareja, pero normalmente atraviesa tres momentos.
Conocemos qué está ocurriendo, cómo vive cada persona la relación y qué esperan del proceso.
Buscamos comprender qué sucede antes, durante y después de los conflictos y qué mantiene esa dinámica.
Trabajamos formas distintas de conversar, poner límites, expresar necesidades y afrontar los momentos difíciles.
El objetivo no lo decide la terapeuta. Depende de lo que ustedes están viviendo y de lo que necesiten comprender o decidir.
Podemos trabajar los patrones que están desgastando la relación, fortalecer la comunicación y construir maneras diferentes de afrontar el conflicto.
Una infidelidad, una mentira, una pérdida, cambios familiares u otra situación pueden requerir un espacio específico para comprender qué ocurrió y qué significa para la relación.
La terapia también puede ofrecer un espacio para ordenar lo que cada persona siente y tomar decisiones con más información y menos desde el impulso del conflicto.
Cuando ambos participan, la primera sesión normalmente sirve para escuchar las dos perspectivas, comprender qué los trae a consulta y empezar a identificar la dinámica principal.
No se trata de convertir la sesión en otra discusión con una tercera persona mirando. Mi función es estructurar la conversación para que podamos detenernos en aquello que normalmente ocurre demasiado rápido.
En sesiones posteriores revisamos situaciones recientes, observamos cómo reaparece el patrón y trabajamos formas distintas de responder.
Dependiendo de la situación, la estructura del proceso puede ajustarse. Cualquier encuentro individual dentro de un proceso de pareja requiere límites y acuerdos claros sobre su propósito.
Incluso pueden tener expectativas diferentes sobre la relación. Eso también forma parte de lo que podemos empezar a comprender.
No existe un resultado que pueda garantizarse. Podemos establecer objetivos concretos y revisar durante el proceso qué está cambiando y qué sigue necesitando atención.
Identificar el ciclo que se repite cuando aparece un conflicto.
Expresar necesidades sin convertirlas automáticamente en ataque o defensa.
Comprender qué hay detrás de ciertas reacciones, silencios o distancias.
Trabajar el impacto de una ruptura de confianza sin apresurar decisiones.
Encontrar maneras distintas de manejar desacuerdos que probablemente seguirán existiendo.
Tener mayor claridad sobre qué quiere cada persona para el futuro de la relación.
No todas las dificultades de pareja deben abordarse automáticamente mediante sesiones conjuntas. Cuando existe violencia, amenazas, coerción o una persona no puede hablar libremente por miedo a las consecuencias, es importante valorar primero la situación y definir qué tipo de apoyo resulta apropiado.
Atiendo parejas de manera presencial en San Luis Potosí. También es posible realizar el proceso online cuando esa modalidad resulta más conveniente.
Atiendo personas de diferentes zonas de la ciudad y alrededores, incluyendo Lomas, Tangamanga, Zona Industrial, Villa de Pozos y Soledad de Graciano Sánchez.
Al confirmar la sesión comparto la ubicación e indicaciones necesarias.
Sí. No necesitan llegar a terapia habiendo decidido que quieren continuar la relación.
Parte del proceso puede consistir precisamente en comprender qué está pasando, qué quiere cada persona y qué opciones tienen delante.
No. Mi papel no es convencerlos de permanecer juntos ni de separarse.
Podemos trabajar para reconstruir una relación, procesar una crisis o tener más claridad sobre cómo quieren continuar.
Puedes iniciar un proceso individual para trabajar cómo estás viviendo la relación, tus propios patrones, necesidades, límites y decisiones.
Eso sería terapia individual enfocada en una situación de pareja, no terapia de pareja propiamente dicha.
Si la otra persona decide participar posteriormente, podemos valorar cómo estructurar el trabajo conjunto.
No existe una única forma de responder después de una infidelidad.
En terapia podemos trabajar el impacto que tuvo lo ocurrido, las preguntas y emociones que aparecen y la posibilidad de reconstruir confianza si ambas personas desean explorar ese camino.
Comprender el contexto de la relación no significa justificar la decisión de haber sido infiel.
No sería extraño que aparezca en consulta una parte de la misma dinámica que ocurre fuera de ella.
De hecho, observar el patrón mientras aparece puede permitir detenerlo, entender qué está sucediendo y experimentar una forma diferente de responder.
No existe un número fijo de sesiones.
Trabajar dificultades de comunicación no necesariamente requiere el mismo proceso que abordar una infidelidad, una crisis prolongada o la posibilidad de una separación.
La duración se va valorando según sus objetivos y la evolución del proceso.
La terapia de pareja en español cuesta $700 MXN por sesión.
Las sesiones impartidas en inglés cuestan $1,000 MXN por sesión. Puedes consultar todas las tarifas en la página de precios .
Sí. Ofrezco terapia de pareja presencial en San Luis Potosí y sesiones online.
Cuando existe violencia, amenazas, miedo o control coercitivo, es importante valorar primero la seguridad y las circunstancias particulares.
La terapia conjunta no es automáticamente la modalidad adecuada en todas estas situaciones.
Pueden escribirme brevemente qué está ocurriendo. Revisamos disponibilidad y resolvemos cualquier duda antes de agendar la primera sesión.