Terapia para adolescentes
Un espacio de confianza para que tu hijo o hija se sienta escuchado, y orientación para ti mientras lo acompañas.
¿Te identificas con esto?
- Notas que tu hijo o hija cambió: se aisló, dejó actividades que antes disfrutaba, o pasa la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto.
- Las conversaciones en casa se volvieron cortas, tensas, o directamente dejaron de existir.
- Ha bajado su rendimiento escolar de forma notoria, o te ha costado que hable de qué está pasando en la escuela.
- Te preocupa cómo se relaciona con las redes sociales, con sus amistades o con la comida.
- Has notado cambios fuertes de humor, irritabilidad constante, o momentos donde parece 'apagado' emocionalmente.
- Sientes que ya intentaste hablar con él o ella de muchas formas, y no sabes qué más hacer para acercarte.
Qué pasa cuando no se atiende
La adolescencia es una etapa de cambios intensos por sí misma, y cuando además hay malestar emocional de fondo sin un espacio para procesarlo, ese malestar tiende a acumularse.
- El aislamiento puede profundizarse, alejando a tu hijo o hija tanto de la familia como de sus amistades.
- Dificultades que podrían atenderse a tiempo —ansiedad, tristeza sostenida, problemas de autoestima— pueden intensificarse conforme pasa el tiempo sin un espacio para trabajarlas.
- La distancia en casa puede crecer, no porque falte cariño, sino porque falten herramientas de ambos lados para comunicarse en esta nueva etapa.
- Sin acompañamiento, algunos adolescentes desarrollan estrategias poco saludables para manejar lo que sienten, simplemente porque no han encontrado otras.
Cómo trabajo
Cómo trabajo la terapia con adolescentes
Si estás en esta página, probablemente eres tú —como madre o padre— quien está buscando ayuda para tu hijo o hija, y quiero empezar por algo importante: buscar este espacio no significa que hiciste algo mal ni que tu hijo o hija tiene ‘algo grave’. Significa que estás poniendo atención, que es exactamente lo que se necesita en esta etapa.
La primera sesión
Normalmente, la primera sesión la tengo contigo como madre o padre, sin tu hijo o hija presente. Es un espacio para que me cuentes qué está pasando, qué has observado, qué han intentado en casa y qué te preocupa específicamente. También es el momento para que resuelvas dudas sobre cómo trabajo y sobre cómo va a funcionar la confidencialidad del proceso.
Después de esa primera conversación contigo, agendamos la primera sesión con tu hijo o hija. Esa sesión está pensada para que se sienta escuchado, no evaluado: no llego con un cuestionario ni con la intención de ‘sacarle información’ para reportártela después. El objetivo es que empiece a construir confianza conmigo, a su propio ritmo.
El enfoque que uso
Trabajo desde un enfoque sistémico, lo cual es particularmente relevante en la adolescencia: entiendo a tu hijo o hija dentro de su contexto —la familia, la escuela, las amistades, las experiencias que lo han marcado— y no como un conjunto de síntomas aislados a corregir. Muchas veces lo que un adolescente está viviendo tiene sentido dentro de su historia y su sistema, aunque desde fuera sea difícil de entender.
La Teoría del Apego también aporta una mirada valiosa aquí: la adolescencia es una etapa donde los vínculos —con la familia, con las amistades, con las primeras relaciones de pareja— se están reorganizando, y entender el estilo de apego con el que tu hijo o hija llega a esta etapa ayuda a comprender mejor sus reacciones, sus miedos o su forma de buscar (o evitar) la cercanía.
Sostengo con tu hijo o hija un espacio terapéutico seguro, cercano y libre de juicios, donde el objetivo no es que ‘se porte mejor’, sino que se comprenda mejor a sí mismo, encuentre nuevas formas de afrontar lo que está viviendo y desarrolle herramientas propias para esta etapa y las que vienen.
Cada cuánto son las sesiones
Habitualmente las sesiones con tu hijo o hija son semanales, para dar continuidad al proceso de confianza que se construye poco a poco, sobre todo al inicio. Las sesiones de orientación contigo suelen tener una frecuencia distinta, más espaciada, y se acuerdan según el caso.
Qué puedes esperar del proceso
No esperes que tu hijo o hija llegue a casa después de cada sesión contándote todo lo que habló: es parte normal —y sana— del proceso que tenga su propio espacio. Lo que sí puedes esperar es orientación de mi parte sobre avances generales, patrones que identifico y formas concretas en que puedes apoyar desde casa, sin que eso signifique romper la confianza construida con tu hijo o hija.
También es un proceso donde tu paciencia como madre o padre importa: los cambios en la forma en que un adolescente se relaciona y se expresa no suelen ser inmediatos, y el ritmo lo marca en buena parte su propio proceso de apertura.
Sobre el ritmo de los avances
Cada adolescente construye confianza a un ritmo distinto. Algunos se abren relativamente rápido; otros necesitan varias sesiones antes de compartir lo que realmente les preocupa, y eso no es un fracaso del proceso, es parte de él. Mi trabajo es sostener ese espacio con paciencia y sin presionar, para que cuando tu hijo o hija esté listo, sienta que tiene un lugar seguro donde hacerlo.
Si sientes que tu hijo o hija podría beneficiarse de este acompañamiento, el primer paso es esa conversación inicial contigo, para entender la situación y empezar el proceso de la mejor forma posible.
Tres momentos, no una fórmula
Primera conversación
Nos conocemos, me cuentas qué te trae y resolvemos las dudas que tengas antes de decidir si seguimos.
Entendemos juntas qué está pasando
Miramos el contexto en el que apareció lo que te trae a consulta: tus relaciones, tu historia y los patrones que se repiten.
Construimos herramientas y cambios
A partir de lo que vamos entendiendo, encontramos formas distintas de afrontar lo que vives — no una técnica genérica, sino algo que te sirva a ti.
Qué vas a lograr
- Un espacio donde tu hijo o hija puede hablar con libertad, sin sentir que todo lo que dice va a ser reportado o usado en su contra.
- Herramientas para que pueda entender y manejar mejor lo que está sintiendo, en su propio lenguaje y a su propio ritmo.
- Orientación para ti como madre o padre, sobre cómo acompañar sin invadir y cómo abrir mejores conversaciones en casa.
- Mejor comunicación entre ustedes, aunque el proceso terapéutico sea principalmente con tu hijo o hija.
- Detección oportuna de situaciones que podrían requerir apoyo adicional, con la orientación correspondiente si es el caso.

Quién soy
Mtra. Fernanda Evia García, Psicóloga y psicoterapeuta sistémica. Cédula profesional 15022266.
Conoce más sobre mi formación →Un consultorio en San Luis Potosí, o donde tú estés
Si prefieres verme en persona, te recibo en consultorio. Si te queda mejor en línea, trabajamos por videollamada con la misma atención — tú decides, y podemos cambiar de modalidad si tu situación cambia.
- Zona
- Además de San Luis Potosí, recibo pacientes de Soledad de Graciano Sánchez, Zona Industrial, Lomas, Tangamanga y Villa de Pozos.
- Cómo llegar
- Al confirmar tu cita te comparto la ubicación exacta y las referencias, para que no batalles el día de tu sesión.
- Estacionamiento
- Hay opciones para dejar el coche cerca; te digo cuál te conviene al agendar.
- En línea
- Sesión por videollamada, disponible para cualquier parte de México.
DirecciónSan Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono444 606 0774
- Lunes a viernes9:00 – 19:00
- Sábado9:00 – 14:00
Preguntas frecuentes
¿Voy a saber todo lo que mi hijo o hija habla en terapia?
No en detalle, y es intencional: la confidencialidad es parte de lo que hace que un adolescente se sienta en confianza para hablar con honestidad. Lo que sí acuerdo contigo desde el inicio son los límites de esa confidencialidad —por ejemplo, si hay una situación de riesgo— y te comparto orientación general sobre el proceso y cómo puedes apoyar desde casa.
¿Yo también participo en las sesiones?
Depende del caso. En general, las sesiones principales son con tu hijo o hija, y de forma periódica agendamos espacios de orientación contigo como padre o madre, para compartir avances generales y darte herramientas concretas de acompañamiento, siempre respetando la confianza construida con tu hijo o hija.
¿Qué pasa si mi hijo o hija no quiere ir a terapia?
Es muy común al inicio, sobre todo si siente que 'lo mandaron'. Parte de mi trabajo en las primeras sesiones es generar un espacio donde no se sienta juzgado ni obligado a 'portarse bien', para que la terapia se sienta como algo suyo y no como un castigo o una imposición más.
¿Cómo sé si lo que le pasa a mi hijo es 'normal de la edad' o necesita ayuda?
Es una duda muy válida, porque la adolescencia trae cambios por sí misma. Señales como el aislamiento sostenido, cambios fuertes en el sueño o el apetito, caída importante en el rendimiento escolar o cambios de humor muy marcados durante varias semanas son razones suficientes para buscar una valoración, sin que eso signifique que algo está 'mal' de forma definitiva.
¿Trabajas también con la familia, no solo con mi hijo o hija?
Cuando es útil para el proceso, sí. Si identificamos que la dinámica familiar es parte importante de lo que está viviendo tu hijo o hija, puedo proponer complementar con sesiones de terapia familiar. Puedes conocer más en la página de terapia familiar.
¿Damos el primer paso?
Escríbeme por WhatsApp y agendamos tu primera sesión, sin compromiso.