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Fernanda Evia Psicóloga y psicoterapeuta sistémica
Psicoterapia en San Luis Potosí

Terapia para adolescentes en San Luis Potosí

Acompañar no es vigilar. Dar espacio no es desentenderse.

La adolescencia puede cambiar la forma de hablar, pedir ayuda y relacionarse en casa. La terapia ofrece al adolescente un espacio propio para comprender lo que está viviendo, sin dejar fuera el contexto familiar que lo rodea.

Presencial en San Luis Potosí Modalidad online Cédula 15022266
Cuándo pedir apoyo

No necesitas saber exactamente qué le pasa antes de buscar ayuda.

Más que un comportamiento aislado, vale la pena prestar atención cuando notas cambios sostenidos que empiezan a afectar distintas áreas de su vida.

01

Se aisló más de lo habitual o dejó de interesarse por actividades, amistades o espacios que antes disfrutaba.

02

Hay preocupación, ansiedad, irritabilidad o tristeza que parecen mantenerse y están interfiriendo con su vida cotidiana.

03

La escuela se volvió una fuente importante de malestar o hubo cambios notorios en rendimiento, asistencia o motivación.

04

La relación con ustedes cambió tanto que cualquier intento de acercarse termina en discusión, silencio o alejamiento.

05

Está atravesando una ruptura, duelo, cambio familiar, conflicto con amistades o una transición difícil.

06

Tú sientes que algo cambió y ya no sabes si acercarte más, darle espacio o cómo empezar la conversación.

Confianza y confidencialidad

Para hablar con honestidad necesita saber qué espacio es suyo.

La terapia con un adolescente no funciona bien si siente que está hablando frente a un sistema de reportes.

Al iniciar el proceso se explican claramente los acuerdos de confidencialidad y sus límites, tanto al adolescente como a su madre, padre o tutor.

Eso no significa dejar a la familia completamente fuera. Significa encontrar una forma de participación que permita acompañar sin destruir la confianza que el adolescente necesita para utilizar el espacio terapéutico.

Si existe una situación relacionada con su seguridad, la manera de actuar y los límites de confidencialidad forman parte de los acuerdos que se explican desde el inicio.

Privacidad no significa secreto absoluto. Significa saber desde el principio qué se comparte, qué no y por qué.
Dos perspectivas

El adolescente tiene un proceso. La familia también.

Una de las ventajas de trabajar desde una mirada sistémica es que no necesito escoger entre “trabajar con el adolescente” o “mirar a la familia”.

Para el adolescente

Un espacio que no se siente como otro lugar donde lo están evaluando.

La idea es que pueda entender qué está sintiendo, qué está viviendo y cómo quiere responder a las situaciones que hoy le resultan difíciles.

Para madres, padres y familia

Orientación para acompañar sin convertir cada conversación en interrogatorio.

Cuando sea útil, podemos revisar cómo acercarse, cómo establecer límites y qué dinámicas familiares pueden estar participando en lo que sucede.

Cómo puede empezar

La primera conversación no tiene que verse igual en todos los casos.

Al contactar podemos revisar brevemente la edad, la situación y quién está buscando el apoyo para decidir cómo conviene comenzar.

  1. 01

    Con madre, padre o tutor

    En algunos casos puede ser útil conocer primero qué han observado en casa y qué les preocupa.

  2. 02

    Con el adolescente

    En otros casos tiene sentido escuchar directamente cómo está viviendo él o ella la situación.

  3. 03

    Un primer encuentro conjunto

    También podemos comenzar aclarando expectativas, dudas y acuerdos entre todos.

Cómo trabajo

No trabajo con el adolescente separado de su mundo.

Trabajo desde un enfoque sistémico. Eso significa que, además de escuchar lo que siente individualmente, me interesa comprender el contexto en el que ocurre: familia, escuela, amistades, relaciones y cambios de etapa.

No parto de la idea de que hay que “corregir” al adolescente. Primero buscamos entender qué sentido tiene lo que está haciendo, sintiendo o evitando dentro de su historia.

También puedo incorporar una mirada desde la Teoría del Apego para comprender cómo vive la cercanía, la autonomía, la confianza, el rechazo o el conflicto dentro de sus relaciones.

01 Primero construimos una relación de trabajo.

No espero que cuente inmediatamente todo lo que le preocupa.

02 Comprendemos lo que está viviendo.

Observamos emociones, relaciones, contexto y patrones que puedan repetirse.

03 Construimos recursos propios.

La meta no es que dependa del espacio terapéutico, sino que tenga más herramientas fuera de él.

04 Involucramos a la familia cuando aporta al proceso.

La participación se define de forma clara y respetando los acuerdos establecidos.

Lo que podemos trabajar

No hace falta llegar con un diagnóstico.

Podemos comenzar por lo que el adolescente y su familia están observando en este momento.

Ansiedad Preocupación, miedo, presión o dificultad para desconectarse.
Estado de ánimo Tristeza, irritabilidad, apatía o sensación de desconexión.
Autoestima Inseguridad, comparación y forma de verse a sí mismo.
Escuela Presión académica, adaptación, rendimiento o conflictos escolares.
Relaciones Amistades, familia, primeras relaciones y pertenencia.
Cambios Duelo, separación familiar, mudanzas o transiciones importantes.
Tu lugar como madre o padre

No tienes que desaparecer del proceso para respetar su espacio.

Parte del trabajo puede consistir precisamente en encontrar un equilibrio: estar disponible sin perseguir, poner límites sin romper el vínculo y preguntar sin convertir la conversación en interrogatorio.

Cuando la dinámica familiar es relevante para lo que ocurre, podemos revisar la mejor manera de incluirla.

Si el foco necesita ampliarse, también existe la opción de trabajar específicamente desde terapia familiar .

Acompañar Estar disponible sin exigir que cuente todo.
Escuchar Entender antes de intentar resolver.
Límites Mantener estructura sin convertirla en lucha constante.
Relación Proteger el vínculo incluso cuando existen desacuerdos.
Si te preocupa su seguridad, no esperes a la siguiente sesión.

Si hay pensamientos de suicidio, autolesiones, una situación de violencia o un riesgo inmediato, busca atención urgente.

En México puedes comunicarte con Línea de la Vida al 800 911 2000 , disponible las 24 horas. Si existe peligro inmediato, acude al servicio de urgencias más cercano.

Fernanda Evia García, psicóloga y psicoterapeuta sistémica en San Luis Potosí
Quién acompaña el proceso

Soy Fernanda.

Soy psicóloga y psicoterapeuta sistémica en San Luis Potosí.

Cuando trabajo con adolescentes me interesa entender tanto su experiencia individual como las relaciones y contextos de los que forma parte.

La meta no es decidir quién está haciendo algo mal, sino comprender qué está ocurriendo y qué puede empezar a cambiar.

Psicoterapia sistémica Teoría del Apego Cédula 15022266
Atención presencial

Psicóloga para adolescentes en San Luis Potosí

Atiendo presencialmente en San Luis Potosí y también cuento con modalidad online.

Recibo personas de distintas zonas de San Luis Potosí y sus alrededores, incluyendo Lomas, Tangamanga, Zona Industrial, Villa de Pozos y Soledad de Graciano Sánchez.

La ubicación exacta se comparte al confirmar la cita.

Ciudad San Luis Potosí, S.L.P.
Modalidad Presencial y online
Lunes a viernes 9:00 – 19:00
Sábado 9:00 – 14:00
Teléfono 444 606 0774
Antes de escribir

Preguntas frecuentes sobre terapia para adolescentes

¿Voy a saber todo lo que mi hijo o hija habla en terapia?

No se plantea como un reporte de cada conversación. Para que un adolescente pueda hablar con honestidad necesita entender qué información se mantiene dentro de su espacio terapéutico y cuáles son los límites de esa confidencialidad. Estos acuerdos se explican antes de iniciar el proceso, incluida la manera de actuar ante situaciones de riesgo.

¿Los padres participan en la terapia?

Pueden participar cuando sea útil para el proceso. La forma de involucrar a madres, padres o tutores depende de la edad del adolescente, el motivo de consulta y la dinámica familiar. Al comenzar se aclara cómo se organizará esa participación.

¿La primera sesión es con los padres o con el adolescente?

No tiene que ser igual en todos los casos. Dependiendo de la situación podemos comenzar con una conversación con madre, padre o tutor, con el adolescente o con un primer encuentro conjunto. Esto se define al agendar.

¿Qué pasa si mi hijo o hija no quiere ir a terapia?

Es importante conocer qué piensa el adolescente sobre recibir ayuda y evitar presentar la terapia como un castigo. Podemos revisar primero qué está ocurriendo y cuál puede ser la manera más adecuada de proponer el proceso.

¿Cómo sé si necesita apoyo psicológico o si es algo propio de la adolescencia?

No necesitas resolver esa duda antes de pedir una valoración. Si observas cambios sostenidos que están afectando su vida cotidiana, sus relaciones, la escuela, el sueño, el estado de ánimo o su funcionamiento habitual, una valoración puede ayudar a entender qué está ocurriendo.

¿También puedes trabajar con la familia?

Sí. Cuando la dinámica familiar forma parte importante de lo que está ocurriendo, podemos valorar la participación de distintos integrantes o considerar un trabajo familiar complementario.

Siguiente paso

Puedes empezar contándome qué has observado.

Escríbeme brevemente la edad de tu hijo o hija, qué te preocupa y desde cuándo lo notas. Revisamos cómo conviene iniciar el proceso y la disponibilidad de horarios.