Todo cuesta más
Levantarte, bañarte, contestar mensajes, trabajar o resolver cosas sencillas puede sentirse desproporcionadamente difícil.
La depresión no siempre se siente como tristeza. A veces se parece a vivir haciendo todo con el tanque vacío.
Si has perdido energía, interés o conexión con cosas que antes formaban parte de tu vida, podemos empezar por comprender qué estás viviendo y qué necesitas en este momento.
Algunas personas describen tristeza. Otras hablan más de cansancio, vacío, desconexión o simplemente de haber dejado de sentirse como ellas mismas.
Actividades que antes disfrutabas ahora te generan poco interés o requieren demasiado esfuerzo.
Te cuesta iniciar el día, concentrarte o completar tareas que normalmente podías manejar.
Duermes mucho más o mucho menos, pero aun así no sientes que recuperas energía.
Sientes tristeza, vacío, irritabilidad o una especie de desconexión emocional.
Te estás aislando o respondiendo cada vez menos a personas que antes eran importantes para ti.
Han aparecido pensamientos de culpa, desesperanza o sentir que eres una carga.
Por eso no trabajo únicamente con una lista de síntomas. También necesitamos comprender cómo ha cambiado tu forma de vivir, relacionarte y verte a ti mismo.
Levantarte, bañarte, contestar mensajes, trabajar o resolver cosas sencillas puede sentirse desproporcionadamente difícil.
Puedes seguir haciendo algunas actividades, pero sin experimentar el interés, entusiasmo o conexión que antes tenían.
Pueden aparecer culpa, autocrítica, desesperanza o la sensación de que nada de lo que haces es suficiente.
Puedes empezar a cancelar planes, responder menos o alejarte, incluso de personas que siguen siendo importantes para ti.
Si estás pensando seriamente en hacerte daño, tienes un plan para hacerlo, has realizado un intento o sientes que no puedes mantenerte a salvo, busca ayuda inmediata.
Tu historia, tus relaciones y el momento que atraviesas forman parte del proceso.
Trabajo desde un enfoque sistémico. Eso significa que intento comprender lo que estás viviendo dentro del contexto de tu vida, en lugar de observar cada síntoma de manera aislada.
Una pérdida, una relación, una etapa de transición, problemas familiares, una situación laboral o experiencias anteriores pueden formar parte de lo que necesitamos mirar.
También exploramos los patrones que aparecen en la manera en que te hablas, buscas apoyo, te relacionas o respondes cuando todo empieza a sentirse demasiado pesado.
Algunas sesiones necesitan más espacio para comprender y poner en palabras lo que estás viviendo. En otras podemos trabajar pasos pequeños para empezar a recuperar participación en partes importantes de tu vida.
No necesitas llegar con energía para trabajar. Podemos empezar exactamente desde donde estás.
El proceso se adapta a cada persona, pero normalmente comenzamos con tres movimientos.
Revisamos desde cuándo te sientes así, qué ha cambiado, cómo están tu energía, sueño, relaciones y funcionamiento diario.
Exploramos acontecimientos, relaciones y patrones que pueden estar conectados con lo que estás viviendo.
Buscamos movimientos pequeños y realistas que puedas sostener, en lugar de pedirte transformar toda tu vida de golpe.
En la primera sesión te haré preguntas para comprender mejor lo que estás viviendo, pero no es un examen y no tienes que preparar una explicación perfecta.
También podemos hablar directamente sobre tu seguridad y sobre pensamientos relacionados con hacerte daño si han aparecido. Preguntar sobre ello forma parte de cuidar el proceso, no de juzgarte.
Hay sesiones en las que tendrás mucho que decir y otras en las que quizá resulte difícil incluso encontrar palabras. Ambas pueden formar parte del trabajo.
No necesitas escribir una explicación larga. Puedes mandarme un mensaje breve y empezamos desde ahí.
No existe un resultado ni un número de sesiones que pueda garantizarse. Podemos definir objetivos concretos y revisar cómo está evolucionando el proceso.
Comprender mejor qué está relacionado con los cambios que has experimentado.
Identificar patrones de aislamiento, autocrítica o desconexión que aparecen cuando te sientes peor.
Recuperar poco a poco contacto con actividades, personas y partes de tu vida que siguen siendo importantes.
Construir maneras diferentes de responder a pensamientos especialmente duros contigo.
Reconocer señales de que estás entrando en un periodo más difícil y pedir apoyo antes.
Fortalecer recursos y relaciones que puedan formar parte de tu red de apoyo.
La depresión puede involucrar factores psicológicos, sociales y biológicos. Por eso, dependiendo de tu situación, el tratamiento puede requerir más de un tipo de apoyo.
Como psicóloga no prescribo medicamentos. Si durante el proceso considero que la intensidad de los síntomas, el nivel de riesgo u otros factores hacen conveniente una valoración médica o psiquiátrica, te lo explicaré con claridad.
El proceso psicológico permite trabajar pensamientos, relaciones, patrones, afrontamiento y contexto de vida.
Una valoración médica permite determinar si existe indicación para tratamiento farmacológico u otra atención especializada.
Si aparece riesgo de hacerte daño, el nivel de atención necesario puede ser diferente al de una consulta programada.
Atiendo de forma presencial en San Luis Potosí. También puedo trabajar contigo online cuando esa modalidad resulte más conveniente.
Atiendo personas de distintas zonas de la ciudad y alrededores, incluyendo Lomas, Tangamanga, Zona Industrial, Villa de Pozos y Soledad de Graciano Sánchez.
Al confirmar la cita te comparto la ubicación y las indicaciones necesarias.
No necesitas llegar a consulta con esa respuesta.
Podemos revisar desde cuándo te sientes así, qué cambios has notado, cuánto está interfiriendo con tu vida cotidiana y qué otros factores podrían estar relacionados.
Si hace falta una evaluación o valoración adicional, también podemos hablarlo.
No. No necesitas esperar a una crisis para pedir apoyo.
Si has notado cambios persistentes en tu ánimo, energía, interés, sueño, relaciones o funcionamiento diario, ya existe algo que vale la pena explorar.
Depende de cada caso.
Como psicóloga, no prescribo medicamentos. Si durante el proceso considero que una valoración médica o psiquiátrica podría ser conveniente, te lo explicaré.
Psicoterapia y tratamiento médico pueden formar parte del mismo proceso cuando clínicamente está indicado.
No existe un plazo que pueda garantizarse.
La duración y evolución dependen de factores como cuánto tiempo llevas sintiéndote así, la intensidad de los síntomas, tu situación actual y tus objetivos.
Revisamos el proceso periódicamente en lugar de trabajar con un número predeterminado de sesiones.
Podemos hablarlo. Que te esté costando acudir también puede ser información importante sobre cómo te estás sintiendo.
Si la modalidad presencial se vuelve difícil, podemos valorar si trabajar online es una alternativa adecuada en tu caso.
Es una conversación clínica, no un examen.
Voy a hacerte preguntas para entender tu situación, pero no necesitas prepararte ni explicar técnicamente lo que sientes.
Sí. Ofrezco atención presencial en San Luis Potosí y psicoterapia online.
La terapia individual en español cuesta $500 MXN por sesión.
Las sesiones individuales impartidas en inglés cuestan $800 MXN por sesión.
Puedes consultar todas las tarifas en la página de precios .
Contenido revisado el 18 de agosto de 2026. La información general de esta página no sustituye una evaluación individual.
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